Como traductora y amante del lenguaje, no solo valoro que exista diversidad de lenguas, también deseo, en coherencia con la labor profesional que realizo, contribuir al entendimiento entre los hablantes de los distintos idiomas, así como al respeto por sus culturas, desde el convencimiento de que ninguna está por encima de otra y todas merecen la máxima consideración, pues todas ellas enriquecen nuestra humanidad.
Este blog quiere ser, pues, un lugar para los amantes de la lengua que son aún capaces de verla como vehículo de comunicación y entendimiento entre las personas. Alejándose lo más posible del objetivo con que desgraciadamente tantas veces se la utiliza – enfrentar a las personas- y que nada tiene que ver con su noble propósito de unir a la gente en un acto de comunicación, acto cuyo propósito primero es, y ha sido siempre, el de comprender a otros y hacerse comprender.
Acaso debiéramos tener más en cuenta el mito de la Torre de Babel: No podemos tomar el cielo por asalto. Y no vale que lleguen unos pocos trepando por encima de otros. O llegamos todos, o ninguno, y para ello, tendremos primero que encontrarnos, comprendernos, y ponernos de acuerdo.
De Babel al cielo